La Argentina y, por supuesto nuestro Tucumán, tienen una impresionante diversidad de producciones en lo referente a la agricultura y a la ganadería, que se desarrollan desde hace muchísimos años. Y en numerosas oportunidades, los sectores involucrados en las diferentes actividades del campo dieron muestras cabales de que saben producir.
Los cultivos de soja, trigo, maíz, caña de azúcar, limones, porotos, garbanzos, pasturas y sus correspondientes rodeos de ganado, frutales de todo tipo, plantaciones hortícolas y otra diversidad de alimentos y productos manufacturados, son conocidos en el mercado nacional y, en muchos casos, también en el internacional.
La naturaleza le brinda a nuestro país una diversidad agroclimática variada, que permite producir una infinidad de productos agropecuarios; y los productores supieron utilizar esta ventaja.
Desde la misma Quiaca, hasta el extremo sur de la Patagonia, en una inmensidad de territorio se pueden ver lo que estamos afirmando y darse cuenta de que la Argentina es una potencia productiva como pocas en el mundo.
Al lado de lo que se produce, por supuesto, aparecen las instituciones de investigación, de desarrollo y de extensión, que siempre estuvieron junto al productor y ayudaron con su trabajo a que este creciera y se desarrollara.
El productor, además, cuenta con asociaciones que buscan ayudar al sector en todo lo necesario, tanto en cuestiones gremiales como en diversas capacitaciones.
Nuestra historia productiva de alimentos es muy grande y vasta; resultaría imposible ponerse a analizarla en detalle desde esta columna de opinión. Pero sí podemos decir que nuestro país tiene una diversificación productiva muy importante; y resulta fundamental contar aunque sea con algo de información o de conocimiento sobre cómo se desarrollan muchas actividades agrícolas ganaderas en el país.
Un habitante común que quiera conocer alguna actividad productiva o un productor que busque informarse sobre nuevas tecnologías o tendencias puede recurrir a una muestra que aglutine todas las actividades. Para esto sirven las exposiciones agrícolas ganaderas.
Cualquier persona y, por supuesto, también los productores, tienen la oportunidad de visitar una nueva edición de la Expo Apronor 2026. Esta se llevará a cabo la semana que viene, en el predio cedido por la familia Ramos, en la Ramada de Abajo.
Otra vez en esa muestra, como también la Expo Rural y la AgroSur -todas, tucumanas- se ve el esfuerzo del sector, acompañado por el Estado nacional y provincial, que nuevamente están presentes con sus diferentes organismos e instituciones. Estas exposiciones agropecuarias suelen servir como vía de comunicación para encontrar diversas soluciones a los problemas que actualmente tiene el productor agrícola y ganadero nacional, para lograr una mayor competitividad y seguir produciendo como lo hace año tras año, sin que importe cómo fue el resultado final de un año o de un cultivo.
Las autoridades gubernamentales deciden la política agropecuaria que nos regirá; y a la vez, deciden qué obras públicas -caminos, rutas, escuelas, pavimento, cloacas y otras de diversa índole- se ejecutarán o se repararán; y esto ayuda a que el sistema productivo funcione. Todo esto se hace con fondos que el Estado recauda todos los meses; gran parte, del sector productivo.
Al recorrer una muestra rural se puede observar en sus stands muchos de los rubros productivos existentes en el país. Esto demuestra que, a pesar de los vaivenes económicos, climáticos -que nuevamente golpearon la provincia, con la intensidad de las lluvias- y sociales siguen apareciendo. Y el sector privado apuesta por mostrar lo que hace y bajo qué circunstancias lleva adelante su actividad.
Este año, que viene complicado con comportamiento climático que afecta de diversas maneras a los cultivos en todo el país, sumado a los vaivenes políticos, el sector productivo dice presente en las diferentes muestras agropecuarias tucumanas.
Sin duda que las necesidades del campo son muchas y diferentes, según la región del país en la que el productor se encuentra. Pero a pesar de esto, el hombre de campo sigue trabajando y sembrando futuro; y las muestras permiten poder visualizar todo este esfuerzo.